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Candidatos independientes: lobos vestidos de ovejas

Marzo 7 de 2019

Por: Hainer Alvernia Columnista de opinión
Twitter: @Hainer_Alvernia

De acuerdo con las cifras presentadas por la Mesa de Observación Electoral (MOE), al 1 de febrero de este año, estaban inscritos 212 Grupos Significativos de Ciudadanos para participar en las elecciones regionales que se acercan “Desde el 27 de octubre de 2018 hasta el 1 de febrero de 2019 se han inscrito un total de 212 comités promotores de Grupos Significativos de Ciudadanos (GSC): 172 para Alcaldías, 11 Concejos, 23 para Gobernación y 6 Juntas Administradora Locales (JAL)”.

Así mismo, la MOE dio a conocer que “los municipios líderes en inscripción son, Bogotá y Medellín con 7, Barrancabermeja y Cúcuta con 6 y Bucaramanga y Cali con 5″.

La lectura de esta situación es clara: está de moda hacerse pasar por independientes, muchos suponen que así es “más fácil” cautivar votos de distintos sectores, les resulta más cómodo “no pintarse” de ningún Partido Político y es muy conveniente tener la posibilidad de empezar campaña mucho antes del inicio del calendario electoral así como la ausencia de vigilancia de gastos durante este periodo de pre campaña mientras recogen las firmas correspondientes para inscribir su candidatura.

Si bien el mecanismo para inscribir comités de Grupos Significativos de Ciudadanos y movimientos es totalmente legal y democrático, los peros radican en los siguientes puntos:

1- Por parte de las autoridades: se requiere inmediato control y vigilancia de las autoridades electorales para con este mecanismo, especialmente en sus componentes de financiación y manejo publicitario, pues la ausencia de vigilancia al gasto temprano de los comités que pretenden inscribir Grupos Significativos de Ciudadanos así como su permiso para hacer campaña antes del inicio del calendario electoral, tergiversan el espíritu mismo del mecanismo.

2. Por parte de la ciudadanía: se requiere análisis y memoria, en pocas palabras, no tragarnos los sapos que los “independientes” pretenden que nos traguemos.

A lo que me refiero con este último punto, es quizá a lo más importante del asunto, aquello que como ciudadanos tenemos en nuestras manos: el voto, más específicamente, no darle nuestro voto a aquellos que ahora pretenden desmarcarse de su tradicional Partido Político por mero cálculo, estrategia y conveniencia o a aquellos que aún sin pertenecer a Partido Político alguno, no son más que alfiles de politiqueros que se han vuelto expertos en manejar la imagen de “independientes” para manipular a la ciudadanía incauta que desconoce sus antecedentes políticos.

“Independientes” o mejor dicho lobos vestidos de ovejas, personajes que pretenden estar con Dios y con el diablo, como aquellos que aterrizan en toldas uribistas pidiendo apoyo para su proyecto “independiente” después de solicitar abierta y públicamente el respaldo de partidos de izquierda como el Polo Democrático, para los mismos fines.

En lo personal, por mera convicción y hasta por evitar conmoción, prefiero candidatos con posiciones claras y contundentes, de los cuales sepamos qué banderas ondean y que ideas representan, candidatos con Partido Político y tesis claras, sin embargo comprendo que existan aquellos realmente independientes, o sin Partido, y por ello considero que debemos informarnos y deben hablarnos con la verdad acerca de su ideología y posiciones, de su trayectoria y participación política.

Precisamente y como personas con carácter, analíticas, críticas y firmes en nuestras convicciones, y para no llevarnos sorpresas, debemos exigir claridad en cuanto al historial e identidad política e ideológica de todos los candidatos, confrontarlos con la verdad, con tesis e ideas, pues no es momento de aspirantes con ideologías de papel, con discursos y posiciones melifluas y populistas, que se hagan elegir con unas ideas, propuestas o pensamientos de derecha para terminar gobernando como la izquierda, o viceversa; no es momento de más “independientes” que se venden con desinformación e ideas adversas a lo que en realidad son, esos que “no están con la clase politiquera”…pero en campaña, porque en realidad se deben a Juan y a Pedro, o sea a todos. Una cosa son las alianzas o coaliciones políticas, dónde sabemos qué Partidos participan, con qué ideas comulgan y qué representan, y otra cosa es el discurso de “independiente” que muchos quieren vender, una pantalla para no marcarse con un determinado logo político ante el público, cuando tienen verdaderas alianzas con Partidos o movimientos, a espaldas de la ciudadanía y desvirtuando el verdadero sentido de la figura de independientes.

Es momento de claridad, firmeza y transparencia, de exigir  que se nos informe quiénes son los candidatos, de dónde vienen, con quienes han hecho política, que nos cuenten el porqué de su historial político, pues el problema no radica en su trayectoria sino en querer esconderla o negarla, así sabremos quienes son los independientes o los lobos vestidos de ovejas.

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