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Santander

El año en que Leonidas Gomez perdió su dignidad santandereana

Leonidas Gómez Gómez

Diciembre 30 de 2018

Leonidas Gómez protagonizó el hecho político más importante con que cierra Santander en 2018. Al renunciar a un cargo para el que se había comprometido por 4 años, da a pensar que el discurso de la dignidad santandereana es solo una fachada para engrosar su ya acaudalada ambición personal.

Hoy la imagen de Leonidas Gómez se asemeja a la de Gustavo Petro, otro senador que varía de excusa en excusa para tratar de explicar qué hacía como servidor público recibiendo dinero en efectivo de manos de quien llegara a ser contratista y funcionario de su Alcaldía. Y qué tipo de contexto obliga a que lo hayan filmado.

Leonidas Gómez rebusca frases que le permitan quedar lo menos mal posible con sus electores, para mitigar el daño y poder preservar el entusiasmo de la mayoría de los 81 mil ciudadanos que votaron por él en Santander para que los representara en el Congreso.

Tan contundente mandato, que convirtió a Leonidas Gómez no solo en el senador mayoritario del Departamento sino que lo puso como el segundo más votado del Polo Democrático Alternativo a escala nacional, solo resistió 4 de los 48 meses para los cuales se había comprometido ejercer la representación popular.

Las disculpas de Leonidas Gómez, para quitarle gravedad a su decisión, han tenido múltiples matices. La primera de ellas se apoyó en un recurso inmoral al exponerle a la plenaria del Senado, que renunciaba porque tenía un amante y les pidió a los integrantes del Templo de la Democracia que fueran sus cómplices en esa aventura.

Al revelar la identidad de su amante, Leonidas Gómez salió con que es el Río Magdalena, un recurso que le pertenece a la Nación y que involucra a nada menos que a 11 departamentos de Colombia. Ante esta dimensión, la injerencia del poder del Senado es toda en comparación a lo que se puede hacer desde un solo territorio. Pero Leonidas Gómez argumenta un segundo matiz, afirmando que es en la Gobernación de Santander en donde existe el poder del hacer, cuando en el Congreso es algo mucho mas factible.

Leonidas Gómez había trinado el 1° de diciembre que el voto de confianza de los santandereanos era su motivación para llegar a ser el mejor Senador. 16 días después renunció y empezó a sacar disculpas al mejor estilo de Gustavo Petro.

Las disculpas de Leonidas Gómez están resultando tan cuestionables como el slogan que se inventó de “agua si oro no” para iniciar su campaña política, aunque es cierto que semajante despropósito le dio resultado, pues le hizo perder la gobernabilidad a los habitantes de Soto Norte para fijar la polémica en Bucaramanga y así explotar su potencial electoral que supera los 120 mil votos.

También le dió réditos contradecir la defensa del agua pero en Barrancabermeja, donde se sumó a la marcha en la que los habitantes del Puerto Petrolero demandaban del gobierno la modernización de la planta de refinamiento de la ciudad, porque es una propuesta que allá da votos.

De igual forma explotó Leonidas Gómez la condecoración de la Asamblea al procurador Alejandro Ordóñez. Aprovechando el despliegue mediático de esta noticia, Gómez anunció que devolvería la medalla que le había otorgado la Asamblea en 2010 cuando la ley no le permitía devolverla y además que no tenía cómo hacerlo porque la había regalado.

Sumados estos pasos en falso de Leonidas Gómez en solo dos años, se cierra con broche de oro su conducta reprochable confirmada por uno de los líderes más destacados de dignidad santandereana: el economista y académico Emiro Arias Bueno, que había sido presentado el pasado 30 de noviembre por el propio Leonidas Gómez como su candidato a la Gobernación de Santander.

Arias Bueno hizo público el malestar al interior del movimiento por haber sido inconsulta la renuncia de Leonidas Gómez al Senado, argumentando que uno de los principios sagrados de dignidad santandereana era la toma colectiva de decisiones como garantía para proteger al movimiento del caudillismo.

Emiro Arias rechazó de manera respetuosa la conducta de Gómez y asumiendo una postura auténticamente digna, sigue adelante con su candidatura y forzó a Gómez a ir a una consulta para que los seguidores de la izquierda radical y moderada de Santander decidan si él o el incumplido ex Senador debe ser el candidato del Polo Democrático a la Gobernación de Santander.

Este balance deja a Leonidas Gómez como antagonista de lo que significa la dignidad santandereana. Su palabra quedó pulverizada y luce más como un inestable convocante de opinión que se respalda en estrategias populistas. A un día de finalizar 2018, este año quedará para el exsenador como el que lo apartó de la dignidad en la que se apoyó, para alcanzar un poder al que dejó porque no le fue útil a sus intereses.

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