Farandula

El carácter femenino plasmado en Elizabeth Arden, a 50 años de su muerte.

Octubre 19 de 2016

En una época en la que el secreto de la belleza femenina lo tenía el sebo de cordero, Elizabeth Arden fue una mujer que incursionó e innovó a la industria cosmética con su crema de naranja, novedad que la llevó muy rápido al reconocimiento mundial, el cual nunca dejó caer al mantener la generación de productos al ritmo de los descubrimientos, ya que la grasa animal fue quedando atrás por cuenta de las propuestas que traían para el desarrollo de productos, insumos como la placenta y las hormonas.

Elizabeth Arden fue el nombre con el que se conoció a Florence Nightingale Graham, una canadiense nacida en 1878, y que a los 32 años resolvió dejar de lado su vocación de enfermera para intentar intervenir la enfermedad antes de que esta sucediera. Y como el paso de los años es una huella que afecta el esplendor de la condición femenina en múltiples aspectos, Florence se la jugó por la oferta de productos que ayudaran más que el tradicional canon de lavarse bien la cara y hacer ejercicio, que era la regla básica de la belleza instruida en París por madamme Lucas a sus exclusivas alumnas de su academia de glamour.

Su empresa creció al punto de contar con 41 sucursales en el Mundo, y su organización siempre contó con el compromiso y disciplina de esta mujer apasionada por su empresa. Su espíritu pionero le brindó a las mujeres de su época no solamente la crema de naranja, sino las sombras nacaradas, los polvos ilusión y sus novedosos lápices labiales. Solo Helena Rubinstein era su competidora y, 50 años después de su desaparición, son múltiples las empresas que proponen innovaciones en el mercado cosmético. A pesar de ello, su nombre perdura y se mantiene a la vanguardia de una època del mundo en la que la estética prevalece en todo sentido.

 

 

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