Bucaramanga

Alcalde de Bucaramanga hará con reserva forestal lo que Peñalosa con la Van der Hammen

Redacción Carácter

A los alcaldes de Bogotá y Bucaramanga los une la ambición y los separa la popularidad. Enrique Peñalosa busca todos los medios para modificar la reserva Van der Hammen y Rodolfo Hernández quiere hacer lo propio con la reserva forestal de los cerros orientales. La diferencia de los dos es que el primero destapó sus cartas desde un comienzo, mientras que el segundo se dedicó a poner a la opinión de su lado.

La cháchara diaria contra la corrupción le ha permitido a Hernández posicionarse entre la gente. Su lenguaje desabrochado lo hace lucir cercano a la audiencia, vendiendo la idea que toda crítica en su contra es promovida por ‘corruptos’ y ‘politiqueros’. Y con dicho respaldo está confiado que sacará adelante su proyecto de destrucción de la mayor reserva forestal de Bucaramanga.

Lo que no evaluó Hernández es que el intento de hacer lo mismo le generó una polémica nacional al alcalde Peñalosa en Bogotá, quedando a la luz la coincidencia de los intereses de ambos mandatarios. Así se haya disfrazado de ambientalista para promover una marcha en defensa del agua, ya no tiene Hernández cómo disimular el negocio que lo llevó a aspirar a la Alcaldía de Bucaramanga.

Hernández vive de la construcción y a Bucaramanga se le acabó el suelo. No hay un lote más donde urbanizar. Lo único que quedaba, que era los proyectos de renovación urbana en los barrios Girardot y La Concordia tuvieron la vertical oposición de sus habitantes. La última alternativa para  constructores como él, es el desarrollo urbano en los cerros.

El hecho que Hernández sea dueño de un predio en los cerros no resulta relevante. Por eso no tuvo inconveniente en salir a sus redes sociales a reconocerlo. Las constructoras necesitan es que se modifique la protección para encontrar la manera de urbanizar los pulmones de Bucaramanga, y qué mejor que desarrollar unos parques como excusa para que el entorno permita que se puedan convertir en zona de expansión urbana.

El obstáculo se presentó cuando el exalcalde Luis Francisco Bohórquez declaró los cerros como zona de reserva forestal. Dicen que eso desató la ira de los constructores. En especial la de Rodolfo Hernández, que dicen impulsó a Bohórquez con la esperanza de que le ayudara como Alcalde a construir en los Cerros.

Los buenos tiempos del alcalde Bohórquez y el constructor Rodolfo Hernández

La sensibilidad de los temas ambientales es un problema a resolver. Por eso lo primero que hizo Hernández como alcalde fue ganarse la opinión pública. Sostuvo una alta popularidad hasta que intentó generar una desvalorización de los predios del centro de Bucaramanga con la imposición de un pico y placa inviable.  La decisión, sumada a la falta de resultados, lo hizo caer en encuestas al 32 por ciento de favorabilidad (ver artículo).

Por eso acogió el proyecto político de la marcha del agua de la izquierda. No solo le ayudaba a Hernández a quitarle credibilidad a sus antecedentes de invasor de predios de reserva, sino que lo posicionaba como ambientalista. Con esa maniobra se recuperó al 65 por ciento de imagen favorable.

Así como en Bogotá se quiere eliminar la reserva Van der Hammen, el alcalde constructor de Bucaramanga busca hacer negocio con los cerros. Habrá que esperar la reacción de los movimientos ambientalistas de la ciudad, que debería ser superior que la que los llevó a marchar el pasado 6 de octubre por un asunto ajeno a Bucaramanga.

Comentarios de Facebook
Click para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

uno + seis =

Más populares

To Top