Opinión

Excusas de concejala

Por: Laura Luna

Columnista de Opinión

@LauraMLuna

Noviembre de 2017

Mejor una mala excusa que ninguna excusa.

William Camden

Estamos diariamente impregnados de la dinámica publicitaria de las elecciones y los ciudadanos buscan cada vez más una posición activa y participativa en el debate. Recientemente, Santander fue mencionado viralmente en redes sociales por las imágenes de una concejala captada leyendo plácidamente una revista de catálogo mientras se adelantaba una plenaria sobre temas de ciudad.

Y se armó Troya porque, incendiarios como somos, perdemos el foco de la situación. Y surgen simpatizantes y opositores. Los primeros, liderados por la misma política quien salió a la polémica diciendo que estaba ayudando a una fundación (no era el lugar, ni el momento) y que no tenía que pedir disculpas “porque no estaba cometiendo ningún error, y si en plena sesión se me parte la uña, claro que voy a sacar mi lima porque ante todo soy mujer y mi imagen también vale”. Parecen desconocer que los concejales no son empleados públicos: son servidores públicos y eso supone que privilegian a las mayorías antes de favorecerse a si mismos o a un particular. Lo que haría más importante el debate que afecta a todos los bumangueses que la venta del catálogo, que con suerte puede beneficiar una mínima porción de la población.

Ahora bien, los rivales se equivocaron al querer castigar la acción señalando que eso sucedió porque era una mujer y su género limitaba su inteligencia. Lo que había que evidenciar era que según el último informe de gestión de cada uno de los concejales de Bucaramanga realizado por el programa ‘Bucaramanga Cómo Vamos’ la mencionada concejala salió en el lastimoso podio de los tres peores calificados.

Mas allá de la controvertida respuesta de la denunciada, los colombianos ya sabemos que nuestros políticos siempre tienen excusas para todo. “Eso fue a mis espaldas”, “me acabo de enterar” “empecé a mirarla (la revista), y debo aclarar que en eso momento ya no había casi nadie en el recinto”. Lo que debe escandalizarnos, es el incumplimiento de sus funciones, la incapacidad para ejercer sus competencias previniendo y denunciando la corrupción y promoviendo la gobernabilidad sin cuotas como un propósito colectivo.

Quisiera ver en los actores políticos la misma gallardía que usan para defenderse de acusaciones, inyectada en acciones concretas de mejora para la ciudad. Sería excepcional que, así como alzan la voz con una excusa para justificar una acción irrelevante, se impusieran haciendo el control político que tienen como deber, pero no.

En la actualidad la gran mayoría de concejales señalan su asistencia a las sesiones como si eso fuera mérito. Y recuerdo una reflexión que habla de las diferencias entre participación y compromiso con un ejemplo simple. En el desayuno, la gallina participó porque puso los huevos, pero fue el cerdo el que se comprometió con el jamón.

Enmienda: En China se anunció un nuevo sistema de vigilancia digital que busca evaluar el comportamiento, la honradez y confiabilidad de sus ciudadanos, creando un ranking con base en algoritmos. Cada individuo será calificado según que tan bien o mal se desempeña en la cotidianidad. Provoca prestarles nuestro escenario político para ver esos puntajes, ¿no?

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Carácter no se hace responsable por los puntos de vista que allí se expresen.

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